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Día de la Invasión

En España alzamos nuestra bandera en honor al día en que arrebatamos la independencia aquellos que prosperaban en América.

Aquí celebramos el día de nuestra independencia, ¿Cuál es el día nacional de tu país?

El día de la dependencia.

En España alzamos nuestra bandera en honor al día en que arrebatamos la independencia aquellos que prosperaban en América. Se decidió que debemos nuestra “Hispanidad” al exterminio y la explotación de una tierra ajena a España y se estableció el Día de la Raza Española, hasta el día de hoy orgullosamente celebrada cada 12 de octubre.

América era una tierra casi virgen en el uso de su rica naturaleza y recursos, poblada por innumerables sociedades y grandes civilizaciones.

Native Americans on horse

Dotadas también de acentuada virginidad tecnológica al lado de la insaciable Europa, pero abundante en cultura, innovación y sostenibilidad. Un equilibrio ideológico que hoy en día parece más conveniente que el desborde tecnológico que difícilmente podremos ya controlar

Un continente rebosante de diversidad y con similitudes que bien pueden categorizarse por encima de nuestros valores sociales actuales. Ejemplo de ello es la carencia de los estigmas sociales de homofobia y transfobia que la iglesia católica se esforzó por instauran como hasta día de hoy han conseguido en nuestra sociedad. En lugar de roles de género, los nativos americanos solo conocían el amor sin prejuicios y alababan a los amantes del mismo sexo llamándolos Dos Espíritus, considerados sagrados por ver el mundo con los ojos de ambos sexos. 

Osh-Tisch y su mujer

Quizás la “Dos Espíritus” más reconocida sea la guerrera Lakota Osh-Tisch (“Quien Los Encuentra y Los Mata”), transexual que se hizo famosa por el casi imposible rescate de un amigo durante la Batalla de Rosebud Creek en 1876.

A la izquierda de la image, Osh-Tisch posa con ropa femenina junto a su mujer.

El cristianismo los juzgó como homosexuales y transexuales e intentó borrarlos de los libros de historia por miedo a tal libertad de pensamiento. Hay registro de monjes españoles destruyendo códices aztecas con tales creencias.

“Esta tradición debe ser erradicada antes de que llegue a los libros de historia”

Consideraba el artista estadounidense George Catlin

A pesar de no haber conservado tales superioridades ideológicas, el continente amamantó el alza y derrumbe de legendarias civilizaciones a las que debemos mucho más que “Nuestra Hispanidad”. Aún se legitiman herencias como los grandes avances en ingeniería civil o la astronomía maya, obras divinas como el mismísimo chocolate o levantamientos arquitectónicos imposibles. Pirámides y fortalezas en las nubes cuyos misterios están casi tan lejos de descubrir como el potencial de desarrollo de sus sociedades. Aunque ni los exploradores chinos o vikingos con los que habían tenido previo contacto supusieron amenaza alguna, la hambruna europea que los navíos españoles traían se alimentó de casi 70 millones de vidas en 150 años y toda oportunidad para la prosperidad propia o independencia en absoluto.

El ego de tal divinización convenció tanto a los colonos de la justicia del trato de oro y cultivo a cambio de cristianismo, que decidieron que los rebautizados se convertirían en el arado a clavar en su propia tierra.

Un nuevo devenir se apresuró con la llegada de sobrecogedores navíos desbordando hombres a la montura de prominentes criaturas. Capaces de hacer temblar el cielo a cañonazos con la orden de una mano o fusilar a base de un palo en la otra.

Junto a las bacterias y enfermedades a las que los españoles habían desarrollado inmunidad hacía siglos, la invasión se llevó por delante a ciudades más grandes de las que se pudiesen encontrar en Europa, como Tenochtitlan (Ciudad de México). Inútil resultó cualquier ciencia nativa ante enfermedades como la lepra y la gripe, el tifus y la tos o la biblia y el colonialismo.

Cristóbal Colón llegó efectivamente un 12 de octubre a aquella supuesta India. Si la esclavitud no fue el objeto original de aquel emprendimiento marítimo, si que fue la primera práctica comercial que el genovés llevó a cabo al enviar cuatro carabelas con 550 esclavos indígenas al Mediterráneo. A día de hoy, a pesar de negacionismos y comparaciones con otras colonizaciones en busca de redención, la colonización española fue cuna de un extendido negocio de la esclavitud indígena. Ni siquiera las reformas legales de Isabel I pararon un negocio del que hasta el día de hoy existen pruebas legítimas.

En busca de oro en un mar de especias, encontró oro, plata, esclavos y, más importante, semillas. Las semillas que germinaron capitalismo, revoluciones industriales y el nuevo panorama que aún hoy día atormenta e influencia la escasa prosperidad de las regiones latinoamericanas.

Una cultura sin palabra para “pobreza” envuelta en el que pasaría a ser el continente con más crimen y violencia del mundo.

Una cultura sin palabra para “pobreza” envuelta en el que pasaría a ser el continente con más crimen y violencia del mundo.

Una minúscula flota de hombres sin que hacer, para un continente con sobra de goces que recoger. La entonces pequeña nación española depositó la puja y con orgullo se llevó la subasta.

Oportunidad sobre la que se apresuraron aldeanos sin trabajo y nobles de baja cuna sin potencial hereditario, desesperados por algún tipo de gloria como Francisco Pizarro o Hernán Cortés. Lejos de cegarse ante la inhumanidad que trajeron, se aprovecharon de creencias locales y pólvora para escribir sus propias leyendas. Tal desesperación por gloria sigue guiando a la nación ibérica siglos después a levantar sus estatuas incluso en las mismas tierras que aquellos nombres arrebataron de apellido.

Pero la patente española no duró. El joven capitalismo europeo escaseaba agro para sus raíces. Y a buena botella descorchada, la hambruna europea terminó por inundar cada rincón del continente como si de una copa vacía se tratase. Cual copa vacía se llenó un vidrio que en realidad siempre había estado lleno de costumbres y arte. La hambruna europea derramó todo lo que en su día pudiese haber tenido algún nombre, todo para lograr fortunas y glorias que hoy día ni siquiera preservan. El hambre de la iglesia pisó fuerte sobre todo lo derramado para que jamás pudiese florecer o ser recordado. Y cuando al hambre del capital no le quedó cristalería de la que beber, redirigió sus barcos a África y esclavizó a un continente para seguir explotando el otro.

América se convirtió en una copa vacía con restos de tintos sedimentos para toda memoria indígena. Aquella tierra que un día fue cuna de pirámides y estrellas, pasó a solo hospedar pandemias, aniquilamientos en masa, suicidios masivos y vidas de esclavitud por amasar. 

Aunque, como posiblemente hayas oído, quien gana la guerra, escribe la leyenda.

La historia es escrita con la sangre de los perdedores

Nunca escucharemos la frágil voz que pide responsabilidad a aquella ocasional aventura. Solo nos queda la barrera racial del sistema de castas español, nuestra fe en la esencialidad de la cristianización y las excusas de una Leyenda Negra para no desprestigiar un país que sigue prestigiando lo inexcusable.

España es un país digno de celebrar por su intensa cultura y hermosa historia más allá de su carácter pionero en la colonización de América. Existen varias fechas a las que le debemos más dignamente nuestra hispanidad que a la llegada de aquel italiano esclavista a un continente cuya conquista no nos ha dejado herencia más relevante que la mala fama de una Leyenda Negra.

Grandes hazañas de nuestra hispanidad como la conquista listeria del Quijote, la aprobación de la Constitución de Cádiz del 19 de marzo de 1812 o el levantamiento de Madrid contra la ocupación francesa un 2 de mayo.

Dirán que no se celebra el genocidio, si no la expansión de lo español. Dirán que no se celebra el exterminio cultural, si no la expansión de la cultura española. Dirán que no se celebra el colonialismo si no la hispanidad, pero luego lo celebrarán con desfiles militares. Dirás que se desprestigia a España por la conquista de América, pero luego llegará el de 12 de octubre, te subirás al barco y lo celebrarás, solo porque aún no se te ha ocurrido otra fecha a la que llamar Día Nacional.

#NadaQueCelebrar

Aunque… ¿Es esa toda la verdad que quieres escuchar?

Lee la otra cara de la historia y elije tu propia verdad

Día del Descubrimiento

A pesar de intentos propagandísticos y leyendas negras, gran parte de los colores que caracterizan nuestro mundo contemporáneo son huella del paso del español.

One reply on “Día de la Invasión”

Hola Oscar, me parece muy bien que con tu artículo se puedan informar gran parte de españoles, que creen que la supuesta conquista de América la puedan celebrar fuera de nuestras fronteras y no es así. Pero si defiendo que se celebre un día de la hispanidad, porque entiendo que es por nuestro idioma español. La única herencia que nos a quedado de aquello.

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